OLIMPO Afortunadamente el barquero Caronte confundió el botón con la moneda del viaje y me dejó seguir a su barca. Atrás quedaba mi cuerpo en un respirador y las angustias del personal médico por no haberme podido salvar. Recorrimos un largo trecho del rio Aqueronte en medio de brumas y ecos descompuestos, hasta llegar a una gran laguna (Estígia) y una playa bifurcada. En un lado, lodo y vegetación en grisura, en donde sobresalía una figura iracunda e inmensa con un perro de dos cabezas: se trataba de Hades y su cerbero, dios del inframundo. En el otro lado, un ser ligero y bello, en medio de un ambiente primaveral: Era Hermes el mensajero de los dioses del Olimpo con su casco alado. Nos hicieron bajar y nos iban distribuyendo a cada lado. Al llegar mi turno, Hades se abalanzó seguro sobre mí, pero la intervención alada de Mercurio me salvo de vivir en el inframundo. No estaban bien seguros de mi conducta en la tierra, pero algo de luz desplegaba mi alma ensimismada. Los unos sigui...
Entradas populares de este blog
Olimpo
VIRUS Nos sumergimos todas las noches en sueños fantásticos que se desvanecen en la vigilia, pero nos cuesta creer que en la realidad lo que parece un sueño, continúe en igualdad de condiciones, sin despertar alguno. El encierro era total y solo nos comunicábamos por los aparatos electromagnéticos y añorábamos la simple sociabilidad que siempre ha caracterizado a los humanos. Ya no éramos seres sociales, sino más bien distanciadores sociales potencialmente peligrosos. A pesar de que el virus se extendía por todo el planeta, en los meses de pandemia no se descubría su causa real y seguíamos a tientas tanteando soluciones, con un pasado a cuestas que incrementaba la angustia histórica de que somos frágiles e insignificantes ante el caos. Hace un siglo, en plena primera guerra mundial y de pronto por su causa, el virus de la llamada gripa española, se llevó a más de 50 millones de personas. Se llevó entre otros, los colores y la armonía de Gustav klimt y Egon Schiele y la poesía de ...
Excelentes cuentos...
ResponderEliminar